Mi Despedida De Soltera Rompió Mi Matrimonio.

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Me llamo Alicia y hoy os voy a contar, como mi despedida de soltera hizo pedazos por completo mi matrimonio.

Un par de semanas antes de mi boda, mis amigas decidieron organizarme una fiesta sorpresa a mis espaldas. Sin avisarme, cuando salí de trabajar, vinieron dos de ellas a recogerme y “secuestrarme” para que nadie pudiera impedir la celebración de aquel evento, o que yo no decidiera echarme atrás en el último momento presionada como no, por los celos de mi novio. El no era para nada, partidario de que yo hiciese una despedida como por ejemplo, la que tuvo el. Por eso, en parte no dije de organizar ninguna, así que me vino muy bien que ellas la organizaran en secreto.

LENCERIAL-MILCOSITAS

Me llevaron a cenar a un restaurante de estos que se encargan de organizarlo todo y ellas, las muy cerdas nada más llegar, me metieron en el baño y me disfrazaron de novia, pero no con el clásico vestido de novia, me disfrazaron de novia “puta”. Sentía mucha vergüenza porque se me veía todo, aunque estábamos sentadas en unas mesas situadas aisladas del resto del restaurante y no nos veía nadie.

La noche fue transcurriendo entre copas de vino y algunos aperitivos para picar, la verdad que cenar casi nada, pero beber… Todas íbamos un poco borrachitas y cada vez más desmadradas, hasta el punto de tener que venir a llamarnos la atención uno de los camareros del local por el ruido que estábamos haciendo, decía que algunos clientes se habían quejado del alboroto. Yo con mi pedo, me dirigí hacia el camarero para decirle que tampoco era para tanto (me da por debatir cualquier cosa cuando bebo). Pero, al acercarme a el, este me cogió por la cintura, me sentó encima de la mesa y comenzó a bailar mientras me metía mano por todas partes. En un momento se desataron todas mis amigas y el sonido de la música subió, mientras mi camarero particular, comenzaba a quitarse la ropa a la vez que por la puerta del reservado entraban dos chulazos medio desnudos para terminar de animar más si se podía la fiesta.

Yo, entre las copas de vino que llevaba y lo bueno que estaba aquel maromo, me solté y comencé a tocarle el culo por encima de los pantalones tan ajustados que llevaba. De repente, me cogió la cabeza y me apretó fuertemente contra sus partes. A la altura de mi frente, notaba su miembro semi-duro, mis manos soltaron su culo para ver que era esa cosita que tenía tan cerca de la boca. Se la saqué y dándole pequeños besitos, me la metí hasta el fondo de mi garganta. Todas las allí presentes enloquecieron al ver lo que acababa de hacer, pero lo mejor aun estaba por llegar.

Después de 5 minutos de mamada de manual, el muchacho me quitó las bragas, me abrió las piernas y, agarrándome del pelo me la fue metiendo despacito mientras se me escapaban pequeños gemidos. Mis amigas no paraban de animarme. En ese momento, otro de los chicos se sacó la polla y me la metió en la boca. Yo lo estaba pasando en grande y la verdad es que para nada pensaba en mi novio. Me estaba despidiendo de mi soltería como Dios manda.

Uno a uno me fueron follando durante una larga hora, al final, con todas las chicas aplaudiendo, se fueron corriendo en mi boca, conforme iban terminando de follarme. Que gran noche me regalaron mis amigas y aquellos chicos. Había disfrutado como nunca y aun nos quedaba salir de fiesta por las discotecas de la zona. La noche aun tenía vida.

Dos semanas después me casé. Fue una boda preciosa y en esta ocasión si que llevaba un vestido de novia auténtico. Mi marido estaba genial y todo salió a la perfección. En la luna de miel nos fuimos a Roma. Estuvimos una semana visitando los lugares más famosos y descansando, pues la verdad, aquí teníamos unas vidas de lo más ajetreadas.

Al poco de volver del viaje de novios, una noche al llegar a casa del trabajo, me sorprendió mucho que mi marido no estuviera en casa. No ver su coche en el garaje me sorprendió, a la vez que me preocupó un poco. Al entrar en mi dormitorio vi que estaba toda la ropa revuelta y los armarios abiertos, lo llamé a su teléfono y estaba apagado. Ahí si me preocupé mucho. Al llegar a la sala de estar su ordenador estaba encendido, tenía un vídeo pausado de una web porno. Le dí para ver de que se trataba y… en toda la boca. Alguien se había encargado de subir en vídeo la parte de mi despedida donde me follaban, hasta le habían puesto un nombre (cerda rubia follada por stripers en su despedida de soltera), tenía más de 2 millones de reproducciones y más de mil comentarios.

Estaba destrozada y abatida, no me podía creer lo que acababa de ver. No me acordaba de quien había grabado aquella escena, aunque al final de la esta, salía en plan actriz porno mirando a cámara con la cara cubierta por el semen de los chicos, pero el alcohol que bebí me impedía acordarme de quién era la persona que se encargó de grabarlo todo.

Marta Rey.

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