El Mejor Festival de mi Vida. ParteII

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Abrí los ojos y me desperté en aquella habitación, en aquella cama donde no me tenía que haber quedado dormido por si se enteraba mi hermano o cualquiera de la casa de lo que había pasado horas antes con Ramón. Me vestí poco a poco sin hacer ruido para no despertar a nadie, me asomé previamente para visualizar que no hubiese ningún madrugador por la zona y me tumbé apresuradamente en el sofá haciéndome el dormido. Poco después bajó mi hermano con mi cuñada y sus colegas para hacer el desayuno. Yo hice el teatrillo de que me acababa de levantar y me fui a duchar.

LENCERIAL-MILCOSITAS

Desayunamos todos juntos en la terraza de aquel duplex tan maravilloso de Benicassim, nos fuimos a la piscina, comimos y nos pusimos guapos para ir al “FIB”, el festival de grupos internacionales con el que siempre había soñado. Llegamos a la entrada del recinto, era obvio que era allí, había una gran masa de personas color gamba, muy modernos y extravagantes. Todos ellos británicos y americanos; Las estadísticas de las noticias sobre el festival decían que un ochenta por ciento de los asistentes eran extranjeros. Nos pusieron las pulseras para acceder al recinto y nos hicimos la mítica foto todo el grupo con las pulseras VIP para causar envidia en las redes sociales cuando de pronto escuché a “La Roux”, un grupo pop electrónico que me encanta, miré a Ramón y echamos a correr gritando y bailando hasta el escenario. Se respiraba tan buen rollo rodeado de tantísima gente bailando y bebiendo con solamente un objetivo…pasarlo bien.

No paré de bailar y de beber al ritmo de “Beach House”, “The queen of the stone age”, “John Talabot”, “Hurts”, “Temples” y algunos que otros Djs. Ramón y yo nos comportamos bastante bien durante todo el festival sin liarnos por mi hermano y el resto del grupo, en realidad no teníamos de que escondernos pero el juego que teníamos él y yo era gracioso; El trato que teníamos dentro de ese festival era únicamente el de amigos. Amigos que se miraban con deseo y que algunas veces se rozaban con cariño, siempre muy prudentes, Hasta que terminó la fiesta y volvimos a nuestro maravilloso duplex para comenzar el after. Ya era claramente de día y todos estábamos muy borrachos sentados en la terraza bebiendo mojitos, mientras Sol nos narraba cantando sus intentos de ligue en el festival acompañada de su ukelele.

Poco a Poco fueron cayendo todos uno a uno hasta que solamente quedamos Ramón y yo como la noche anterior; Él y yo yacíamos tumbados en las hamacas sin Hablar, mirando nuestras caras de cansancio. Se levantó como pudo, me extendió la mano para ayudar a levantarme y me besó apaciguadamente, de una forma muy tierna. Me llevó hacia su cuarto y me dijo con esa hermosa sonrisa: – Que suerte la tuya que hoy también te vas a librar de dormir en el sofá ¿no?. A lo que yo le contesté devolviéndole la sonrisa: – Si quieres me voy, dímelo que aun estás a tiempo. Y me pegó un empujón lanzándome a su cama y me dijo: -De eso nada! Te propongo un trato, te ofrezco dormir en mi cama toda la estancia a cambio de que me des buen sexo hasta que nos vallamos, ¿que me dices?. Yo estallé en carcajadas que él intentaba callar con sus manos para que no despertara a nadie y me lance encima suya, le quite la camiseta, acaricié su lengua con la mía y le dije: – Sin lugar a dudas es la mejor proposición que podrías hacerme, claro que acepto!. Y se desató el fervor y la efusividad en aquella habitación. Nos comíamos a besos mientras nos desnudábamos el uno al otro tirando la ropa que tanto nos sobraba sin rumbo fijo.

Sus manos bajaban de mi cuello a mi pecho, y de ahí a mi pene que se alegraba tanto de volver a sentir a Ramón que me palpitaba de tal manera que juraría que mi corazón se situaba allí abajo. Yo baje mis manos de su voluminoso cabello ondulado hacia su espalda poco a poco hasta llegar a su atractivo culito, tanteándole el terreno de juego y lo tumbé para darme la vuelta y hacer un sesenta y nueve dejando caer mi pene en su boca al mismo tiempo que yo degustaba el suyo…que placer! Sentía como la humedad recorría mis pelotas y resultó que se las había metido en la boca y estaba jugueteando con ellas cosa que me pone malísimo, en el mejor sentido de la palabra. Me sacó el pene de la boca poniéndose boca abajo en el colchón y me dijo: -Fóllame ahora mismo! Le hice caso, me puse el preservativo y me adentré en él con suavidad a medio miembro y cuando decidió empujar su culo contra mi para sentirlo mejor le ayude embistiendo con fuerza haciéndonos disfrutar y sufrir al mismo tiempo, como tanto nos gustaba, me agarraba el culo con fuerza y rapidez para que le diese más rápido.

Salí de él y lo puse boca arriba para admirar su precioso rostro de placer y continué la marcha con todas mis fuerzas mientras me arañaba la espalda y gemía, comenzó a gemir demasiado alto y no me quedó otra opción que taparle la boca con la mano para que nadie se despertase, a él le encantó y comenzó a lamerme la mano y a morderme dependiendo de como notaba mis entradas y salidas hasta que se partió una de las patas de la cama y nos caímos.

Nos quedamos en shock, nos miramos y me dijo llorando de la risa: – Bueno que más da! continua. Cuando se me paso la risa continué, fue fácil ya que mi miembro no había salido de Ramón en ningún momento. Retomamos ese éxtasis de lujuria en el que estábamos sumergidos y comencé a pajearle rápidamente mientras le daba con todas las fuerzas que me quedaban y se corrió, dejando caer su semen sobre su abdomen y cuello.

Mientas contemplaba su cara de placer, esos ojos cerrados con fuerza, ese movimiento de cabeza de lado a lado apretando contra la almohada, saqué mi miembro de él, me quité el preservativo, me corrí encima suya y perdí toda las fuerzas que quedaba en mi, dejándome caer sobre él y sintiendo la lubricación de nuestros torsos empapados en flujos de pasión y sudor. A la mañana siguiente me duché y volví a hacer el mismo teatrillo que el día anterior delante de el resto del grupo para que no se enterasen de nuestro secreto y lo volví a hacer todos los días de la estancia. Pero el ultimo día del festival en el concierto de “The killers” no podíamos esconderlo más y gracias al alcohol que llevábamos en el cuerpo y lo mucho que nos deseábamos nos comimos la boca delante de mi hermano, mi cuñada y el resto del grupo que se quedaron boquiabiertos y con cara de no entender nada. El festival de sexo, drogas y rock and roll terminó dejándonos un buen sabor de boca a todos para siempre y todos continuamos con nuestra vida por separado.

A día de hoy Ramón y yo nos escribimos de cuando en cuando para ponernos al día y algunas veces viene a visitarme o voy yo para recordar buenos tiempos. Lo mejor de todo es que pase el tiempo que pase sin vernos, cuando nos volvemos a encontrar es como si nada hubiese cambiado.

Valentino.

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