El Mejor Festival de mi Vida

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Hace ya casi 3 años de aquello y cada día tonto que pasa me sigue sacando una sonrisa cuando lo recuerdo, de esas de verdad, de las que te salen de dentro haciéndote cosquillas hasta reír con esa sensación de bien estar a la vez que de nostalgia y de tranquilidad.

LENCERIAL-MILCOSITAS

Fue en el mes de julio. Mi hermano me regaló una entrada VIP para ir a Benicassim con él, mi cuñada y seis amigos más, yo no conocía a ninguno de sus amigos pero me encantaba la idea de pegarme un festival de cuatro días con mi hermano al que no veía mucho porque vivía fuera y pegarme un festivalazo que llevaba años ansiando, donde tocaban mis grupos internacionales favoritos y encima VIP, pero es que para rematar habíamos alquilado entre los ocho del grupo, un dúplex de diseño con piscina, pensareis ¿hay algo mejor?, pues sí, lo había.

El día de antes que empezara el festival preparamos las maletas mi cuñada, mi hermano y yo, nos fuimos a la puerta de la casa de Ramón, el mejor amigo de mi hermano. Allí estaba él abriéndonos la puerta del maletero de su coche para meter las maletas; Era tan guapo, tan gracioso, tan de mi rollo, era perfecto para mi. Había algo en su forma de mirarme que no era normal, con mantenerle la mirada el mundo a mi alrededor iba a cámara lenta como en las películas. Me sonrojé nada más hablar con él y mi cuñada que es muy graciosa me pellizco y me dijo al oído: -Vaya, vaya!, con sentido promiscuo y yo más sonrojado me puse e intenté normalizar la situación comentando los grupazos que íbamos a ver.

Me senté en la parte de atrás del coche que conducía Ramón, No paraba de mirarme por el espejo retrovisor a través de sus gafas de sol que no eran nada disimuladas al igual que su dueño, me ponía muy nervioso a la vez que excitado. Por suerte para mi, mi cuñada le dijo a Ramón que parase en alguna farmacia que se le había olvidado comprar omeoprazol, que a todos nos gustaba mucho beber y no podíamos permitirnos tener bajas en el festival! Yo aproveche y le dije a mi cuñada que la acompañaba.

Cuando llegamos a la farmacia fui directo a la estantería de variedades de preservativos y mientras se los compraba al farmacéutico mi cuñada se meaba de la risa a mi costa mientras repetía el nombre de Ramón como si fuese una animadora de un equipo de fútbol americano. Volvimos al coche y emprendimos el viaje, por suerte mi cuñada no comentó el “asuntillo” de los preservativos y tuvimos un viaje agradable.

Cuando llegamos al dúplex de Benicassim nos recibió el resto del grupo de amigos de mi hermano, todos eran del mundillo de la música que tanto me encanta, todos eran muy agradables y pintorescos ante todo. Se repartieron las camas y a uno le tocaba dormir en el sofá del salón, ¿a que no averiguas a quien le tocó? Pues a mi claro! Pero bueno, si total yo allí a dormir no había ido, me daba lo mismo.

Una pareja de amigos de mi hermano hicieron un risotto buenísimo, seguido de una sobremesa a la luz de la luna, bastante divertida y con la agradable melodía del ukelele de sol, otra amiga del grupo. Ramón y yo no hablábamos mucho, solo nos bastaba mirarnos para sentir una complicidad devastadora. Se fueron acostando uno a uno para coger fuerzas para lo que nos esperaba al día siguiente y lo que era una sobremesa de 8 personas se convirtió en una cita de dos personas que no se conocían de nada pero que se deseaban con todas sus ganas.

Nos tumbamos en las tumbonas de la piscina el uno alado del otro y empezamos rompiendo el hielo comentando de nuevo lo buenos que son los grupos que íbamos a ver; Poco a poco fue preguntándome sobre mi vida, mis inquietudes, hasta que acabamos haciéndonos preguntas personales sobre parejas anteriores y desamores, todo de una forma ebria y muy graciosa.

Y llegó! sí señ@r lector, llegó ese momento, ese momento incomodo en el que se acaba el tema de conversación con esa persona que te encanta y te pones nervioso y no sabes a donde mirar, ni que decir, ni que hacer y te planteas dos cosas muy sencillas pero que no lo son en realidad y todos lo sabemos, una es la fácil y cómoda. sí, esa de hacer que tienes muchísimo sueño y te vas a acostar sin correr el riesgo de perder tu dignidad con una cobra. Y luego está la restante que es la más difícil, la que más cuesta y la que te da ganas de gritar con todas tus ganas como si fueses una niña de 15 años, la de fijar tu mirada en la suya, bajar la mirada hacia sus labios, levantar la mirada de nuevo hacia sus ojos y besarle con todas tus ganas.

Vale, pues cuando yo me estaba decantando de una manera histérica si la opción uno o la opción dos, antes de haber elegido ya tenia su lengua junto a la mía abrazándose de una manera lenta y efusiva al mismo tiempo, mientras nos acariciábamos cada parte de nuestro cuerpo como si el tiempo no existiera.

Cuando dejamos de hacer las lapa festivas entramos en casa, él se fue a su cuarto y yo a mi sofá. ¿De verdad que no me iba a ofrecer irme a su cama a dormir con él después de lo que acababa de pasar?

Pues sí, a los cinco minutos de reloj abrió la puerta de su cuarto que daba al salón, me agarró de la mano y me llevó hacia su habitación haciéndome señas para que no hiciese ruido por si se enteraba mi hermano o alguien de la casa. Me metí corriendo en su cama y él conmigo; Volvió la efusividad y el desenfreno pero esta vez la ropa no participaba en el juego de las lapas festivas, nos agarramos el miembro con ganas y comenzamos a frotarlo al ritmo de nuestra manera de comernos a besos, cuando de pronto me giró la cara para tumbarse boca a bajo y restregar su hambriento culo contra mi erecto y palpitante glande. Lubriqué bien ese hermoso culo y entré en él poco a poco… despacio, mientras le miraba a los ojos y el me agarraba el cachete con fuerza, cuando conseguía entrar en su profundidad y con menos fuerza, cuando me sentía dentro de él y lo disfrutaba al máximo.

Aceleré el ritmo en mis entradas y salidas adentrándome en un éxtasis mutuo que sacaba de nosotros nuestro lado más salvaje, poco a poco nos íbamos dando más caña y cada vez más fuerte invitando al dolor para que se fusionase con un inmenso placer y lo conseguimos. Gracias a esa fusión tan placenteramente perturbadora nos corrimos al mismo tiempo, agarrándonos los hombros mientras estábamos tirados en la cama apenas sin fuerzas el uno encima del otro y aun en ese éxtasis. Fue una gran experiencia ¡pero no fue la única! esto solo fue el día de antes del festival donde pasé de dormir en el sofá a dormir en la cama de mi querido Ramón. ¿y que hice el resto de los días, que tal me fue el festival y que pasó los días restantes con Ramón? Eso será contado otro día! 😉

Valentino.

ENLACE DE INTERÉS.

tedeseo-baner

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  1. Agus

    5 mayo, 2016 at 1:55 pm

    ufff que morbo! nunca me ha pasado eso y mira que soy receptivo!

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