LA PRODUCTIVA SEPARACIÓN DE RAQUEL

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Me llamo Raquél y tengo 34 años, hace 6 años que me casé con mi novio de toda la vida.

Nuestra relación llevaba cosa de un año haciendo aguas y la verdad, cada vez se hacía más insoportable la convivencia para ambos, así que tomamos la decisión de separarnos un tiempo. Así que yo abandoné mi hogar y me marché a casa de una amiga mía llamada Toñi.

A mi marido no le agradaba la idea de que me fuera a casa de Toñi, el prefería la casa de mi madre, “como no”, pues mi amiga era una persona de la que el estúpido de mi marido siempre había dicho que era una “guarra” y de la que no gustaba que me acercase demasiado. Ella estaba soltera y disfrutaba de una vida social muy rica, siempre salía, estaba con quien le daba la gana y nunca tenía que rendir cuentas de lo que hacía o dejaba de hacer. Yo la quería mucho, pues siempre estaba ahí cada vez que la necesitaba, así que cuando me ofreció su hogar, no dudé en aceptar.

Los primeros días echaba mucho de menos mi casa y a mi marido, no terminaba de acostumbrarme a estar fuera, los días se me hacían muy largos y hasta añoraba las fuertes discusiones con mi marido.

Se lo conté a Toñi, ella me dijo que era normal, pero que teníamos que hacer algo para que me animara. Me preguntó que como era mi vida sexual, si me lo pasaba bien en la cama. Yo le dije la verdad, nunca había estado con otro hombre, la única experiencia que tenía, era la que había adquirido con mi marido, que por desgracia tal experiencia era comparable a ver una mala película un sábado por la noche antes de dormir.

Mi marido era una persona muy básica para hacer el amor y yo era la típica recatada que podía comparar follar con fregar los platos o planchar la ropa. Se puede decir que formaba parte de las tareas del hogar.

LENCERIAL-MILCOSITAS

Toñi se sorprendió al escucharme, no daba crédito a lo que yo le estaba contando, no podía creer las palabras que salían de mi boca, estaba horrorizada. Sus palabras fueron: – “en el tiempo que estés en mi casa, vas a descubrir muchas cosas”- sonrió y sacando su teléfono móvil de su bolso abandonó la casa.

Sobre las 4 de la tarde recibí una llamada de Toñi, me dijo que me pusiera mona, por que iban a ir a cenar a casa unos amigos. Yo le pregunté que si quería que hiciera algo especial para cenar, pero ella me respondió que no me preocupara, no hacía falta, solo que estuviera bien arreglada para las 9 de la noche, que ya comeríamos algo.

A las 9 de la noche llegó mi amiga acompañada de cuatro amigos. Todos eran muy guapos y iban muy arreglados, pensé que íbamos a salir a algún sitio a cenar. Después de presentarnos, uno de ellos abrió una botella de vino y otro sacó de la cocina 6. Parecía que quedaban a menudo. Nos sentamos a charlar y la verdad es que estaba muy a gusto, todos los allí presentes me prestaron mucha atención y en ningún momento me sentí desplazada, todo lo contrario, las conversaciones giraban en torno a mí, como si nos conociéramos de toda la vida.

Poco a poco, favorecida en parte por la cantidad de vino ingerida, el tono de la noche fue cambiando de color. Toñi sabía manejar muy bien las conversaciones y sin darnos cuenta estábamos metidos en un diálogo de lo más caliente. Mi amiga se levantó de repente y sin mediar palabras cogió a uno de los chicos y se fue con el a su dormitorio. Allí me quedé sola con los otros tres.

Yo estaba muy cómoda, en otras circunstancias no habría dado lugar a esa situación, pero ir un poco borrachita y al sentirme tan bien, continué la conversación y me dejé llevar. “Que pase lo que tenga que pasar” pensé. ¡¡Y valla si pasó!!

Uno de los chicos, mientras conversábamos, comenzó a tocarme el muslo. Poco a poco fue apartándome mi vestido hasta casi llegar a las bragas. Yo coloqué mi mano también en el muslo del otro chico que tenía a mi derecha y la fui deslizando lentamente hacia su paquete. Estaba muy excitada. Nunca había hecho el amor con otra persona que no fuera mi marido y allí estaba yo, a punto de ser follada por tres hombres que había conocido un par de horas antes.

Me fui acomodando en el sillón y abriendo las piernas para que el chico no tuviera problema en llegar a mi entrepierna mientras mi mano desabrochaba el pantalón, los otros dos chicos  se quitaron los pantalones y uno de ellos empezó a besarme. Yo estaba muy cachonda, nunca imaginé que podría llegar a hacer algo semejante. Tan recatadita y tan modosita, mi curpo estaba experimentando sensaciones que nunca antes había sentido. Cuando me vine a dar cuenta tenía a uno de ellos lamiendo mi coño y una cola enorme a dos centímetros de mi boca. Estaba gozando como nunca, jamás le había chupado la polla a mi marido, y por su parte, él tampoco había hecho nunca algo parecido conmigo. Por dios lo que me había estado perdiendo todos estos años. Entendí en ese momento la cara de horror de Toñi cuando le dí mi opinión sobre el sexo.

El chico que tenía su cabeza en medio de mis piernas, me estaba haciendo algo increible, el placer era insoportable. Uno de ellos comenzó a chuparme mis pezones para añadir más placer si cabía. De repente, algo sucedió dentro de mí, mis músculos se contrajeron, mi respiración se aceleró, sintiendo un estallido de placer dentro de mí. Sacando la polla de mi boca, comencé a gemir como una posesa, mi cuerpo se retorcía, y solo las grandes manos del chico que agarraba mi culo, impedía que le rompiera el cuello con mis piernas. Acababa de experimentar el primer orgasmo de mi vida, fue algo indescriptible, pero ahí no terminó la cosa, estaba tan entregada que tenían una zorrita a su entera disposición para disfrutar toda la noche. Estaban dispuestos a enseñarme todo lo que me había estado perdiendo toda la vida.

Uno de ellos se sentó a mi lado en el sillón  con tremenda fuerza me cogió en brazos subiéndome encima suya. Yo con mi coño tocaba su enorme polla, me levanté un poco y el son su mano colocó aquel tremendo rabo debajo de mí. Despacito me fuí dejando caer hasta que aquella cosa me fue partiendo por la mitad. La mezcla de placer y dolor povocaba en mi pequeños gemidos, hasta que mi vagina se fue adaptando al tamaño de su polla, para después ir cabalgándolo cada vez más rápido, El placer era inmenso, y la situación más aún, me encantaba estar follando mientras chupaba dos pollas.

Cuando estaba tan entretenida con mi faena, escuché, en la habitación al fondo del pasillo los gemidos de mi amiga, cosa que me hizo excitar aun más y comencé otra vez a correrme. Lo estaba pasando genial y los chicos ponían todo de su parte para que así fuera e iban cambiando sus posiciones para follarme todos.

Otro chico, comenzó a tantear con sus dedos mi ano, pensé que no sería capaz y pensé en decir que por favor no me dieran por el culo, pero estaba tan entregada, que lo estaba deseando.

Echando un poco de lubricante me fue metiendo poco a poco sus dedos hasta que mi agujero se fue dilatando. Acto seguido, colocó su capullo en mi culo y lo fue empujando poco a poco, su polla se fue metiendo más y más hasta que de un empujón me la metió de golpe. Hubiera gritado de no haber sido por que tenía una polla en la boca, pero el placer que sentía al ser follada por mis dos orificios era grandioso, provocándome sus embestidas que me corriera un par de veces casi seguidas.

Todos se fueron turnando para follarme durante unos veinte minutos, la verdad estaba extasiada de lo que me estaban haciendo aquellos tres hombres.

Al final los muchachos se pusieron a pajearse frente a mí, deseaba que los tres chicos me dieran un baño de semen, era el punto y final para lo que esa noche sucedió en casa de mi amiga. Y así fue, las tres pollas comenzaron a dispararme caudalosos chorros de leche directos a mi cara y a mis tetas. Relamía las gotas que habían caido cerca de mi boca, frotaba mis tetas con mis dedos cubiertos de semen para dejarme caer en el sillón después de una placentera pero agotadora experiencia sexual única.

Al día siguiente, Toñi y yo hablamos de lo sucedido y le di las gracias por haberme ayudado a descubrir placeres antes ni siquiera  imaginados.

Después de aquella experiencia dedicí volver a casa con mi marido, eso sí, sin contarle ni una sola palabra de lo ocurrido. El nunca lo entendería.

F. Abellán

Raquel se va de marcha.

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